The Wall

La Arquitectura de mi Aislamiento

February 16, 20263 min read

Marco Aurelio escribía en sus Meditaciones que "lo que impide la acción, favorece la acción; lo que se interpone en el camino, se convierte en el camino". Bajo esta idea, cualquier golpe de la vida se puede usar como material de construcción. Es una filosofía de supervivencia que te invita a transformar la resistencia en fortaleza, pero que, llevada al extremo, convirtió mi vida en una obra de ingeniería constante, lógica y fría.

Durante años operé bajo esa lógica. Cada decepción, cada choque de visiones y cada pérdida las interpreté como un ladrillo más para blindar una identidad enfocada en puro avanzar y mejorar. Creo que por eso el disco de The Wall de Pink Floyd y su película me pegan tanto. Al igual que Roger Waters, que levantó una barrera física entre él y el público para protegerse, yo utilicé mi carrera, mis resultados y el hermetismo como un escudo. Waters no construyó el muro por crueldad, sino por instinto de preservación ante un mundo que sentía invasivo; yo he hecho lo mismo por mucho tiempo. Viene desde pequeño, al no adaptarme a un sistema que me reprochaba, al ver realidades familiares que me obligaron a endurecer el carácter antes de tiempo y al no encajar en ambientes en los que buscaba pertenecer.

Como dice la canción: "All in all, it was all just bricks in the wall."

El costo de mi fortaleza mental

Mi muro cumple una función táctica: proteger el avance y asegurar que los resultados no se comprometan por el ruido emocional. Pero hasta hoy entiendo el costo de esta barrera. El aislamiento que te permite ser intocable es el mismo que termina por asfixiar los espacios donde la vida simplemente debe suceder, sin ser editada o empujada hacia un fin específico. Construir una fortaleza es una respuesta lógica ante la incertidumbre, pero el riesgo es que la estructura se vuelva tan sólida que termine por aislar al arquitecto de su propio entorno, dejándolo solo en la cima de su propia ejecución.

Aceptar que la intensidad y la búsqueda de control alteraron la dinámica de mis relaciones forma parte de esto. No se trata de juzgar el pasado, sino de reconocer la arquitectura que yo mismo diseñé y en la que me encerré.

A quienes han sido parte de mi vida y partimos caminos:

Si fuiste parte de mi camino, quiero que sepas que lo aprecio y te tengo estima. Reconozco que, si en ciertos momentos mi respuesta fue radical o distante, fue la única manera que encontré para seguir adelante en ese momento; quemar puentes es la única forma de no cruzarlos de nuevo y, en su momento, fue lo que más lógica me hizo para proteger mi profundo miedo a la falta de control.

Agradezco lo que compartimos y el impacto que tuviste en mí. Guardo lo bueno con un respeto que el tiempo no ha borrado, reconociendo que cada uno de esos momentos fue esencial para la persona que soy hoy.

"Whenever you are feeling blue, keep walking, and we can get far, wherever you are
- Nujabes, Luv(sic) Part 3

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